Lluvia Lorelay

Te comparto un poco de mi experiencia con las cirugías plásticas mal realizadas

Hola soy Lluvia Lorelay y te comparto un poco de mi experiencia con las cirugías plásticas mal realizadas. Quiero que mis palabras vayan dirigidas mis a los jóvenes, para tu interior, y para el alma. 

Mi testimonio y mi libro no son exclusivos para las mujeres. Quiero llegar a los oídos de todos aquellos que juzgamos, de los que creamos la imagen negativa de los demás por medio de nuestras palabras y herimos –sin reparar en las consecuencias-. He escuchado una infinidad de veces a esposos, novios o familiares que critican con saña a las mujeres: “mira cómo se te sale esa lonjita”, “ese vestido que se lo pongan las flaquitas, tú estás muy gorda”, “yo sí puedo comer esto, tú no porque engordas”. Hasta cierta medida lo dicen como broma, como un pequeño chiste, sin embargo, de piedrita en piedrita se llena el pozo. La salud pasa a segundo plano y lo más preocupante es mejorar nuestro físico o cubrirlo para que nadie lo critique. 

Mis palabras son para aquellos que no se encuentran en el espejo, para aquellos que le tienen miedo porque saben que hay muchas deudas pendientes. Muchas nos podemos decir las cosas más horribles a nosotras mismas, pero no aguantamos una simple crítica de alguien más. No estamos acostumbradas a escuchar comentarios no tan favorecedores, y para poder decirlos hemos inventado la carrilla: “yo te llamo gorda como broma, tú debes de aguantar”. Es una especie de bullying pasivo, el que recibe la crítica sabe que debe de aguantar si no quiere que continúen. 

No obstante, muchas personas –sobre todo las y los niños- no descubren cómo detener la carrilla y cómo soportarla sin que les afecte tanto. Entonces decidimos blindarnos día a día; así creemos que se nos escurren las críticas y también sirve para aguantar las comparaciones extenuantes existentes debido a la publicidad y los medios de comunicación masiva. 

Las generaciones que nacieron desde la década de 1990 son más propensas a sufrir de ansiedad y depresión debido al uso de redes sociales. Si abres Instagram y observas las fotos e imágenes de los usuarios tal vez entiendas el porqué. Todos lucen perfectos, espontáneos, divertidos y entusiastas. La red social se encarga de aplicar filtros para corregir errores y colores, pero los usuarios hacen lo propio con sus posturas y sonrisas. No es real. Según el sociólogo y filósofo Gilles Lipovetsky actualmente la espontaneidad es la moneda de cambio y no la autenticidad. Formamos una identidad dual, ya que tiene como base las críticas y juicios existentes sobre nosotros, pero intentamos permear nuestra propia visión con la proyección que hacemos en nuestras redes sociales. Sí, podrás ser considerada la hija más gorda pero intentas contrarrestarlo con tus fotografías e imágenes. Los prejuicios no deberían de ser nuestra brújula. 

Mi libro y mis experiencias es para todas y todos: no necesitas haberte operado para entenderlo, ni sufrir problemas de autoestima. Si posees un cuerpo y un alma, entenderás mis palabras y el mensaje primordial que busco transmitir: ámate porque eres capaz, eres asombroso y estás vivo.

0